Nuestros Todos

Dentro de cada uno habitan miles de personas, reflegemos en este blog lo que somos en cada una de nuestras vivencias, en cada una de nuestras etapas. Sé que más de uno se sentirá identificado.

sábado, 13 de agosto de 2011

Segundo Amanecer

Hace tanto tiempo que no puedo escribir, no sé si es por cansancio, por tristeza o simplemente porque no quería hacerle frente a mis problemas, es más ahora mismo no sabía cómo empezar estas líneas. Tantos errores, desengaños, alegrías, triunfos, lágrimas y sonrisas se mezclaron en menos de un segundo amanecer. Así se aprende a vivir, así se aprende a no confiar, a no dejarse llevar por un simple espejismo, es complejo, se sufre, se ríe, se llora pero se goza, al menos por un tiempo.
Cada momento al lado de cada persona es irrepetible, es incomparable. Nadie puede compararse, cada persona tiene sus detalles, su manera de ser, cada persona puede llevarte al cielo de manera diferente, cada persona te hace llorar de manera diferente, cada persona te consuela de manera diferente, cada persona es diferente, no sé a veces es tonto pero existen desde aquel que se te acerca solo para tener una noche loca, hasta aquel que te mira con los ojos del alma buscando llegar a donde pocos pueden llegar y solo unos cuantos valientes suelen aventurarse con la única consigna de hacerte feliz o morir en el intento.
No voy a decir que me arrepiento de las cosas por las que pasé, no me arrepiento de las lágrimas que lloré, de las risas que regalé, al contrario, aprendí cómo llorar y cómo reír, aprendí a ser yo misma, a no rebajarme ante nadie, a no mendigar un poco de cariño, y es que uno no puede obligar a otra persona a sentir algo que es imposible sentir, uno no puede obligar a amar, el amor es de dos, el amor, si bien es cierto es inherente a las personas, no se da de manera equitativa y es que simplemente no nace amor por algunas personas, suele confundirse con solo un gusto, algo que por ahí decimos “pucha sí, puede ser pero, asu no, me da flojera enamorarme” o “no nada, solo estamos saliendo”, suele ser mejor un te quiero cuando recién se empieza, un te amo son palabras realmente mayores, personalmente se la he dicho a dos personas y dudo mucho, al menos en este momento, volver a sentir algo así por alguien, es duro, es difícil, no nace así no más.
No sé si sea bueno o malo, pero me he vuelto tan fría, tan pragmática, tan insensible, ya casi todo me da igual, ya ni me interesa saber lo que sienta alguien por mí, ya no me interesa que alguien me diga qué linda eres, o eres especial, ya no me importan esos detalles, y yo me pregunto, ¿por qué? Si yo soy consciente que no todas las personas son malas, de hecho he conocido a personas realmente nobles, buenas, interesantes, capaces, o al menos con todas las ganas de hacerme feliz, y lo dejé pasar, es que me llega en ese momento pienso: “ay este gilero, que tontería cómo se le ocurre pensar que yo caeré jaja” y después me doy cuenta que no necesariamente tendría que ser así, no necesariamente todos buscan hacer daño, no todos son iguales y como diría por ahí algún amigo mío: “a veces justos pagan por pecadores”.
Aunque hay otra frase que siempre tengo presente y que me guarda de todo los males: “piensa mal y acertarás” al transcurrir de mi corta vida, he aprendido a confiar de sobre manera en mis instintos, sé con toda certeza que mi primera impresión es la correcta y siempre será la correcta.

jueves, 19 de mayo de 2011

Hace mucho...


Hace mucho tiempo, bueno en realidad hace como cuatro años, yo esperaba con ansias irme de mi casa hacia otros lados del mundo y tal vez lo hacía con el afán de salir, de olvidarme de los problemas de vivir mi vida de no saber de nadie más que de mí y mi carrera, las comunicaciones, mi gran pasión.

Hoy estoy en mi cuarto años de la universidad y después de haber pasado por tantas cosas aquí en la gran Lima, tengo la necesidad de volver, volver a bañarme en el río, volver a treparme a los árboles, volver a comer esa comida tan rica que hacen en mi casa, volver a sentir la voz de mi madre y volver a pelearme con mis grandes “enemigas”: Mis hermanas.

En esas ansias de vivir mi vida, durante vacaciones siempre decía: Pucha, ya quiero que empiecen mis clases para irme a Lima. Y mi prima siempre me decía: Yo, por el contrario, no quiero que terminen las vacaciones, no me quiero ir todavía. Y yo más tonta siempre pensaba para mis adentros: Ay que tontos que son, ¿no se aburrirán de estar todo el tiempo aquí? 

El tiempo ha ido pasando, y creo yo, que he madurado un poco más, y he comprendido que a pesar de todas las cosas horribles que uno haya pensado, la familia (y con esto me refiero específicamente a mi madre, mi padre y mis hermanas) nunca falta en los momentos más difíciles, cuando uno se siente a punto de morir, cuando vives lejos y te escondes en el baño para que no te vean llorar o cuando te escudas en la oscuridad de la noche para que puedas sufrir a gusto, ahí siempre está la familia, aunque sea en el recuerdo ahí siempre están.

La verdad he tenido muchos de aquellos momentos, y he tenido tantas ganas de votar la toalla y largarme y no regresar nunca más, pero justo ahí aparece la voz de mi mama que (aunque me lo dijo una sola vez en mi vida) me alienta a seguir adelante, porque el esfuerzo que hacemos no es por las puras y todo sacrificio rendirá sus frutos en el futuro. No puedo darme por vencida así tan fácil y aunque me considero una persona con mucha fuerza, siempre es bueno recargarse un poco.

Acaba de pasar el día de la madre y me siento tan bien aquí en Pisco, con mi familia, tranquila, ¿con preocupaciones? Sí, pero muy tranquila. Mañana llegaré recargada a Lima, me estresare y volveré a esconderme para llorar, pero sé que al final no me dejaré vencer y sé también, que siempre tendré un lugar a donde volver.

jueves, 20 de enero de 2011

HOLA SOLEDAD


¿Por qué me fascina estar sola? Es algo que intento responder diciéndome que así es mejor, que estando solo tienes tranquilidad, paz, armonía, que estando solo uno puede conectarse con lo que realmente es. Y es así, me gusta estar sola, me gusta mi soledad, me gusta sentarme a escuchar una canción que me desgarre el alma o que por el contrario, me haga brincar y hacer los pasos de baile más ridículos del mundo (jajajaja).
En soledad tal vez encuentro ese espacio propio que he buscado durante tanto tiempo. En puedo escuchar el silencio y taparme los oídos para escuchar el mundo. En soledad me gusta escribir, me gusta fantasear con monstruos de épocas pasadas.
En soledad puedo cantar ( si es que a mis gritos se les puede llamar cantar) en soledad puedo pensar en aquellas personas que me hacen falta y llorar, llorar como cuando era niñita, llorar e imaginar que pronto estaré  con ellas, o que ellas pronto estarán conmigo.
Qué curioso ¿verdad? Estando en soledad, a pesar de que me gusta mucho, extraño demasiado a aquellas personas que me hacen falta. Tal vez cuando ya no estén las personas con las comparto a diario, empiece a extrañarlas en mi soledad.
 Tal vez la soledad sea solo un pretexto para estar con aquellos con quienes no puedo estar, tal vez mi soledad funcione como una especie de plaza de armas donde puedo encontrarme o reencontrarme con mis fantasmas.
Sin embargo no siento esta necesidad de soledad cuando estoy con quienes puedo ser autentica, con quienes no me censuran y muy por el contrario me aceptan tal y como soy, con mis defecto y rarezas, con quienes me quieren a pesar de todo y de todos.
Eternas gracias a todos ellos, a mi música, a mis libros, a mis fotografías, y a mi soledad por recibirme en sus profundidades cada vez que la necesito.

QUÉ BONITA FAMILIA


Desde pequeña estuve rodeada de mi gran familia, primos, tíos, abuelos, en fin, una gran familia.
Antes todo era normal (al menos eso creo) y es que todos nos llevamos muy bien, todos reíamos, jugábamos, todos nos divertíamos juntos.
Ha pasado el tiempo y, sin duda alguna todos cambiamos, todos crecimos parabién o para mal, unos en tamaño, otros en conocimiento y otros en orgullo y pedantería.
Hace tres años que no vivo con ellos, hace tres años que me aleje (por decisión propia) de esta familia que me hizo pasar  tantos buenos momentos y que ahora es la causante de esta crítica.
Siempre me dijeron: “cuando hablan los mayores, los niños se callan”. Este es el primer mandamiento de mi familia (aceptable cuando se aplica única y exclusivamente a lo que dice: NIÑOS)
Ellos, los mayores, creen que por el simple hecho de ser “mayores” tienen toda la razón del mundo y que uno debe de aceptar sus comentarios sin plantear una solución o una opinión, por más mediocre que ellos puedan considerarla, es una cuestión de respeto el simple hecho de escuchar a otra persona; pero parece que en mi familia (gracias a algunas personas que creen que alzando la voz todos debemos callarnos y quedarnos como corderitos asustados diciendo amén a todo lo que dicen) esto es imposible.
Uno de mis mas grandes deseos es vivir tranquila con mi madre, mi padre, mis hermanas y mi tía Marcela que es como mi madre también, vivir tranquilos solucionando nuestros propios problemas sin nadie que nos joda la vida, es que siento que hay personas que se meten donde nadie  los llama, que se creen con el derecho de hacer con tu vida lo que a ellos se les de la gana, que se creen con el derecho de gritarte, de impedirte cosas, de censurarte con el pretexto de: “yo soy tu padrino, yo soy tu tía, etc. ¿Cuándo aprenderán a respetar la vida ajena? Y ciertas personas, ¿Con qué capacidad moral vienen a corregir o a querer dar clase maestras de vida?
He dejado de considerar como miembros de mi familia a aquellas personas, si algún día tienen la oportunidad de leer esto en este blog, reconocerán al instante quienes son.
Si bien es cierto nadie puede escoger en qué familia nacer, es también muy cierto que todos tenemos derecho de llevar una vida tranquila.