Nuestros Todos

Dentro de cada uno habitan miles de personas, reflegemos en este blog lo que somos en cada una de nuestras vivencias, en cada una de nuestras etapas. Sé que más de uno se sentirá identificado.

jueves, 19 de mayo de 2011

Hace mucho...


Hace mucho tiempo, bueno en realidad hace como cuatro años, yo esperaba con ansias irme de mi casa hacia otros lados del mundo y tal vez lo hacía con el afán de salir, de olvidarme de los problemas de vivir mi vida de no saber de nadie más que de mí y mi carrera, las comunicaciones, mi gran pasión.

Hoy estoy en mi cuarto años de la universidad y después de haber pasado por tantas cosas aquí en la gran Lima, tengo la necesidad de volver, volver a bañarme en el río, volver a treparme a los árboles, volver a comer esa comida tan rica que hacen en mi casa, volver a sentir la voz de mi madre y volver a pelearme con mis grandes “enemigas”: Mis hermanas.

En esas ansias de vivir mi vida, durante vacaciones siempre decía: Pucha, ya quiero que empiecen mis clases para irme a Lima. Y mi prima siempre me decía: Yo, por el contrario, no quiero que terminen las vacaciones, no me quiero ir todavía. Y yo más tonta siempre pensaba para mis adentros: Ay que tontos que son, ¿no se aburrirán de estar todo el tiempo aquí? 

El tiempo ha ido pasando, y creo yo, que he madurado un poco más, y he comprendido que a pesar de todas las cosas horribles que uno haya pensado, la familia (y con esto me refiero específicamente a mi madre, mi padre y mis hermanas) nunca falta en los momentos más difíciles, cuando uno se siente a punto de morir, cuando vives lejos y te escondes en el baño para que no te vean llorar o cuando te escudas en la oscuridad de la noche para que puedas sufrir a gusto, ahí siempre está la familia, aunque sea en el recuerdo ahí siempre están.

La verdad he tenido muchos de aquellos momentos, y he tenido tantas ganas de votar la toalla y largarme y no regresar nunca más, pero justo ahí aparece la voz de mi mama que (aunque me lo dijo una sola vez en mi vida) me alienta a seguir adelante, porque el esfuerzo que hacemos no es por las puras y todo sacrificio rendirá sus frutos en el futuro. No puedo darme por vencida así tan fácil y aunque me considero una persona con mucha fuerza, siempre es bueno recargarse un poco.

Acaba de pasar el día de la madre y me siento tan bien aquí en Pisco, con mi familia, tranquila, ¿con preocupaciones? Sí, pero muy tranquila. Mañana llegaré recargada a Lima, me estresare y volveré a esconderme para llorar, pero sé que al final no me dejaré vencer y sé también, que siempre tendré un lugar a donde volver.